
La catástrofe mexicana se profundiza Manuel Aguilar Mora
En los “Apuntes sobre la catástrofe mexicana”, material que presenté el pasado septiembre de 2010 como contribución a la preparación de la Resolución Política Nacional de la presente Asamblea Nacional de la Liga de Unidad Socialista (LUS) escribía a principios del texto: “el gobierno panista de Felipe Calderón antes de finalizar su cuarto año se prepara a toda máquina para garantizar una sucesión presidencial favorable en las elecciones de 2012. Este adelanto de la cita electoral del 2012es el hecho determinante de la política de todas las clases.” Las líneas que vienen a continuación son complemento del texto anterior, una suerte de puesta al día del examen de un periodo en que los acontecimientos se aceleran día tras día, semana tras semana, mes tras mes y también son parte de esa necesidad que nos exige el ejercicio crítico y creativo de nuestra capacidad política en momentos en que lo que llamábamos en septiembre la “hora oscura” que atravesamos se hace más densa y compleja todavía. Pero la “hora oscura” comienza anunciar madrugadas de nuevos amaneceres en especial al nivel internacional. Esto es evidente al nivel internacional en un mundo que en la hora del internet se convertido verdaderamente en una “world village” (una aldea global). Al nivel internacional la explosión social y política de las masas árabes del norte de África y del Medio Oriente es evidentemente el acontecimiento que está incidiendo en el cambio geopolítico de esa región clave de la política mundial. La revolución árabe anunciada desde enero en Tunez y continuada espectacularmente en febrero en Egipto y que en los momentos actuales expande sus oleadas a Yemén, a los emiratos del golfo, a la misma fortaleza reaccionaria de los saudis que comienza a temblar, llegando a convertirse en una guerra civil en Libia ante el atrincheramiento de Kadafi, quien no escatima los miles de millones de dólares de sus arcas para armar a sus mercenarios contra un pueblo sometido por más de cuarenta años. Realineamiento de fuerzas La lucha de los grupos partidarios por completo comprometidos en la carrera hacia el 2012 tuvo sus primeros actos en el 2011 con motivo de las elecciones estatales de Guerrero y Baja california Sur. En ambos casos esa tendencia del gobierno a bloquear todo intento de su principal opositor de fortalecerse con miras al enfrentamiento decisivo del 2012 se vio confirmada con la derrota de los candidatos priistas en los dos estados. La alianza forjada por Calderón con la dirección de los Chuchos del PRD fue crucial en el triunfo del PAN (con un candidato experredista) en el estado peninsular norteño y la derrota del PRI en Guerrero a expensas del candidato expriista del PRD, ha producido fricciones entre las dos camarillas priistas principales que se disputan la candidatura presidencial (la de Peña Nieto y la Beltrones). A las victorias aliancistas PAN-PRD de Oaxaca, Puebla y Sinaloa de 2010 han seguido las de este año. El equipo de Beatriz Paredes dejó así no al PRI avasallador que pretendía al principio de su presidencia partidaria sino, según sus propias declaraciones, a un partido que “si no gana tampoco pierde” (sic). El grupo de Beltrones, el principal competidor de Peña Nieto en la carrera por la candidatura presidencial del partido, como presidente del Senado utiliza su posición para presentarse nacional mente con iniciativas candentes, como la que ha presentado recientemente sobre la reforma fiscal, haciendo todas las promesas posibles para granjearse a los grandes monopolios. En el PRI hay una bronca monumental en gestación que será explotada obviamente por Calderón y sus aliados. El suicidio del PRD cometido los Chuchos fue concebido por Manuel Camacho en complicidad manifiesta con Calderón. La prueba fuerte de esta alianza está siendo la campaña abierta por la gubernatura del Estado de México en la cual Peña Nieto, el actual gobernador y principal aspirante a la candidatura presidencial priista se juega todos sus acervos: si pierde la sucesión su candidatura presidencial se debilitará y puede frustrarse y si sale victorioso (lo más probable) será difícil que le arrebaten dicha candidatura. El obstáculo principal al que se enfrenta el aliancismo panista-perredista es AMLO quien finalmente se ha declarado abiertamente contra la dirección de los Chuchos y proclamado a Alejandro Encinas como el candidato de su corriente en las elecciones del Estado de México. Mas el aliado más cercano de Camacho (y por carambola de Calderón) es Marcelo Ebrard, el otro presunto candidato de la “izquierda” registrada en el IFE. Ambos saben que sin una alianza con el PAN la oposición a Peña Nieto no tiene ninguna oportunidad, por lo tanto son favorables a ella, confrontándose así con AMLO desde ahora abierta y palpablemente. Calderón en plena búsqueda de una sucesión favorable ha dicho que para él de lo que se trata es de encontrar al mejor candidato aunque no sea panista. Ebrard, con su super asesor Manuel Camacho, está en marcha acelerada comprando y forjando compromisos con los sectores más poderosos de la industria y el comercio, como es lo demuestra el caso de su contubernio con los grupos fuertes de la construcción, v.gr., su decisión de construir las supervías periféricas en el Distrito Federal, con concesiones multimillonarias por décadas a los mismos. Pero estas medidas tienen un costo político alto como se puede constatar claramente en su confrontación con una ciudadanía defeña cada vez más consciente del desastre ecológico para el medio ambiente del valle de México que constituyen estos mega proyectos constructivistas para el reino omnipotente del automóvil. Y AMLO tampoco ha sido menos pragmático. Su “licencia” del PRD es la demostración evidente que no quema todos sus puentes con respecto al partido controlado por los Chuchos irremisiblemente, dejando un pequeña luz de ilusión de que podrá derrotarlos en el futuro. En síntesis, no hay en el escenario oficial del IFE ninguna alternativa verdadera para los intereses presentes e históricos de las masas populares mexicanas. Estas palabras son la demostración elocuente de la tragedia que se viene viviendo en México desde que en 1988 con la ruptura del PRI y el posterior surgimiento del PRD, las esperanzas e ilusiones de una transformación radical de la política y la sociedad de México surgieron poderosas en el seno de amplios sectores populares, los cuales han visto con desilusión y desesperanza su desmoronamiento en 1988, en 1994 y en 2006. ¿Será posible que se de una repetición de ese escenario de fraude, traición y desilusión en el 2012? El curso de la catástrofe Calderón cuenta con el apoyo de la mayoría de los grandes grupos monopólicos nacionales y extranjeros que dominan la economía. Su política es por completo favorable a Washington y esto constituye una de sus principales cartas fuertes ven su operación por conseguir una sucesión presidencial favorable a sus intereses directos en 2012. No obstante, las revelaciones de wiki-leaks muestran a un personaje cuestionado en sus capacidades de gobernante en los mismísimos corredores de la Casa Blanca y del Departamento de Estado. Así, sin apoyo popular, la debilidad de Calderón lo hace aún más vulnerable a las presiones de la política imperialista, como bien se ha visto durante lo que va de su gobierno. Los recursos a disposición de la presidencia de la República son enormes y Calderón no escatima, ni escatimará en usarlos a plenitud para sus objetivos. Un ejemplo patente hoy en curso es el apoyo evidente que busca del duopolio televisivo Televisa-Azteca en la confrontación intermonopólica de éste con el monopolio de la telefonía del super magnate y el hombre más rico del mundo, Carlos Slim. De esta forma cuenta y seguramente contará en 2012 con los medios de comunicación de masas más poderosos como un arma fundamental en la campaña que se avecina. En una de las entrevistas reciente, ante la pregunta del reportero de cuál había sido el momento más difícil de su gobierno, Calderón contesto que había sido el de octubre de 2009, cuando decidió la liquidación dela compañía de Luz y Fuerza del Centro. Explicaba que había temido la reacción del SME y que finalmente para él el resultado fue favorable. Hoy sabemos por qué pasó esa prueba con relativa facilidad: fue gracias a la dirección burocrática sindical electricista de Martín Esparza, la cual no preparó, ni dirigió a la base de los trabajadores del SME en una lucha clasista contra el terrible golpe que le asestó el gobierno panista. El gobierno de Calderón ha continuado con el proceso de privatización de la industria energética: prosigue el desmantelamiento de PEMEX y el capital privado incrementa su participación en la producción de energía eléctrica en detrimento del CFE; en el rubro de la política laboral, en alianza con el PRI, prepara la reforma que los patrones vienen exigiendo desde hace más de una década; no intenta realizar los cambios profundos en la política fiscal siendo la actual tan beneficiosa a los grandes consorcios comerciales e industriales; ha prevalecido el desahucio a la educación pública, incluida la universitaria y el rosario de políticas antipopulares están todo tipo de concesiones y favoritismos a los grupos dominantes nacionales y extranjeros que son los dueños de México. Lo que está en juego Las elecciones presidenciales de julio del 2006 se saldaron con la victoria sin legitimidad, vía el fraude foxista, de Calderón. Con la complicidad de los medios de comunicación de masas y del estrecho círculo de los poderosos magnates de la banca, la industria y el comercio de México, el nuevo presidente se enfrentó a la difícil tarea de un país cuya población, en su mayoría lo rechazaba. La cólera popular que desencadenó el fraude electoral foxista provocó las movilizaciones políticas más grandes de la historia política de México: millones de personas participaron en movilizaciones que ´pusieron en jaque al gobierno panista. Calderón se vio obligado a equilibrar su ausencia de apoyo y legitimidad popular con los instrumentos de la represión: no podía gobernar sin imponer su autoridad y sólo podría hacerlo a través del ejército y la policía federal. Los más de 30 mil muertos que han caído en l guerra que estalló en 2007 entre las fuerzas represivas del gobierno y las bandas armadas de los sicarios delos poderosos cárteles de la droga son la macabra demostración dela carencia de de una política gubernamental sin acervos realmente vinculados a las necesidades de la población. La legitimidad del estado burgués mexicano ha caído ante los ojos de la población como nunca antes. Ciertamente, esto ha comenzado a preocupar a los sectores más ilustrados de los grupos dominantes. En especial, el gobierno de Washington, socio fundamental de calderón en esta campaña contra la delincuencia organizada ha mostrado señales evidentes de que no ve con buenos ojos la tarea de su socio junior. Ciertamente el cinismo gubernamental estadounidense es enorme, de lo cual no hay que admirarse. Después de todo, la distribución de la droga en Estados Unidos no se hace sin la participación y el conocimiento de sus agencias federales policiacas, las cuales no atacan con la vehemencia mexicana a sus propios cárteles pues las drogas distribuidas masivamente en EUA tienen un rol de estabilización social evidente. Además, en la etapa actual de la financierización del capitalismo senil por la que atravesamos, la búsqueda de la ganancia se da en todos los rubros del quehacer social, y la drogadicción masiva es una fuente vasta y pródiga de ganancias extraordinarias. Así los cárteles de la droga mexicanos, vinculados estrechamente con grupos estadounidenses, se han convertido en poderosos factores financieros contribuyentes a las arcas de los bancos, quienes son sus principales lavaderos. Se calcula que el mercado multimillonario de las drogas asciende a 300 mil millones de dólares anuales, lo cual es evidente que no se podrá eliminar con acciones militares, como lo reconocen ya incluso importante políticos y funcionarios delos gobiernos de ambos países. En un país como México con el elevadísimo índice de desempleo juvenil y sin perspectivas en la economía formal, con una economía prácticamente estancada desde los años ochenta, han proliferado los reclutas de los cárteles de la ganancia fácil y extraordinaria del mundo de la droga. Además de los bancos, otros sectores clave de la economía están íntimamente vinculados a la extendida red del comercio ilegal de la droga. Los agricultores, especialmente los de las sierras, pero también los de los valles, cuyos productos “normales” (maíz, trigo, frijol, etc.) son prácticamente incosteables por el dumping de los productos agrícolas de importación más baratos. Igualmente multimillonario es el tráfico fronterizo de armas como se ha puesto en evidencia recientemente con el descubrimiento de la operación rápida y furiosa en la que fue también evidente la complicidad delas autoridades estadounidenses y mexicanas. Lo que está en juego en la campaña militar de Calderón es mucho más que la lucha contra la droga. Es una política de aterrorizamiento del pueblo para impedir explosiones populares peligrosas para la dominación burguesa en el país. Los índices que señalan condiciones sociales y económicas extremas de miseria, hambre e inseguridad son numerosos y elocuentes. Ellos nos indican una situación de profundo y creciente deterioro social. La decadencia social aunada a la violencia estatal hacen un coctel explosivo que los gobernantes aprecian muy bien, pero su actitud es la clásica de fuite en avant (la huida hacia adelante) o de “después de mi, el diluvio”. Veamos sólo algunos datos duros que describen esta situación:
Los sujetos sociales Pero la resistencia no se rinde, aunque se de en un contexto extremadamente desfavorable marcado por derrotas terribles que pesan duramente en el accionar popular. Los feminicidios que desde el estado de Chihuahua se iniciaron hace 25 años y que desde entonces se han extendido a toda la República, son otra de las señales de la actividad impune de grupos delincuentes cercanos o de plano integrados por sectores de las altas esferas gubernamentales y empresariales. La forja de la alternativa Nuestra política en la lucha por forjar una organización, frente, partido o coalición en el futuro próximo independiente, democrática, clasista, feminista, defensora del medio ambiente e internacionalista se mantiene. Las numerosas luchas recientes han comenzado a convencer a sectores avanzados sobre la necesidad de un auténtico partido de los trabajadores. Ese es el caso del anuncio que Martín Esparza hizo el año pasado de la necesidad de construir una organización política de los trabajadores. Pero viniendo de este líder burocrático y oportunista no es posible esperar realmente una iniciativa auténtica a favor de una organización independiente de los partidos “registrados” en el IFE, él es capaz de negociar con el PRD o el PRI, como ha sido tradición en la burocracia que domina lo que queda del SME. México, D.F. a 17 de marzo de 2011 |
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