Liga de Unidad Socialista |
Liga de Unidad Socialista es una organización marxista revolucionaria que ayuda al proletariado y sus aliados a abolir el mal gobierno.
¡Forjar un partido de la claclase trabajadora!
jJuramos vencer y venceremos!
Félix Ibarra 1912-2007: Precursor y defensor del marxismo revolucionario Manuel Aguilar Mora, Publicado en Umbral, No 43 El pasado 19 de febrero murió nuestro camarada Félix Ibarra, era el más veterano compañero de la Liga de Unidad Socialista (LUS). Hablar de nuestro camarada Félix es hablar de la historia del marxismo revolucionario, del comunismo antiestalinista en nuestro país. En efecto, Félix representó para nosotros la vinculación con ese pasado heroico de combatientes por el socialismo en los años difíciles y terribles de los treintas y cuarentas del siglo XX, cuando reinaban rampantes el estalinismo y el fascismo y después, cuando en los años cincuenta se inició la guerra fría que congeló la lucha de clases entre los bloques contrarrevolucionarios del imperialismo yanqui y de la burocracia soviética. Félix Ibarra nació en la ciudad de Oaxaca el 20 de noviembre de I9I2. Fue el hijo número 13 de una gran familia profundamente afectada por la revolución. Desde muy jovencitos Félix y varios de sus hermanos se involucraron en la política. Un tío carpintero, Alberto Martínez Trujillo introdujo a los sobrinos a la política revolucionaria, invitándolos, primero a manifestaciones anticallistas en Oaxaca en los años de I925 y I926 y después, cuando se trasladaron a la Ciudad de México en I927, a concurrir a mítines del Partido Comunista. Eran días de crisis que se acentuaron gravemente con motivo del asesinato del presidente electo Obregón que recrudeció la represión contra los sectores proletarios. Como aprendiz sin sueldo de la Fábrica de Armas, Félix nos contaba que en los intermedios de la comida, oradores obreros se levantaban en las mesas para convocar a solidarizarse con los trabajadores Sacco y Vanzetti, condenados a la silla eléctrica por haber sido acusados falsamente de un asesinato en Boston en I927. Eran los días de la primera oleada de histeria anticomunsita en Estados Unidos. La fábrica fue cerrada después del asesinato de Obregón en I928. El joven Félix inició entonces su aprendizaje en la carpintería del tío Güero Alberto, llegando a convertirse en un experto del oficio. Fue allí cuando tuvo lugar lo que él consideraba el giro más importante de su vida: conoció a Julio Antonio Mella, el revolucionario cubano exiliado que preparaba una expedición desde México a Cuba para derrocar al dictador Machado, gesta que 25 años después haría realidad Fidel Castro contra otro dictador, Batista. Mella era un dinámico y genial revolucionario de 26 años de edad, fundador del Partido Comunista Cubano (el de la primera época) y de la Federación Estudiantil Universitaria que debió exilarse en México ante la persecución del dicatdor Machado. El largo y fuerte brazo asesino de Machado lo alcanzó, sin embargo, en enero de I929 en el centro de la Ciudad de México, no sin antes haber convencido al aún más joven Félix de ingresar a la Juventud Comunista a una célula. Para nuestro camarada esa decisión cambió su vida. Este acontecimiento central de su vida fue siempre materia de discusión entre nosotros. Para él la cuestión era transparente, Mella había sido asesinado por agentes estalinistas (en especial señalaba al conspicuo gángster Vitorio Vidali, quien después se convirtió en el amante de Tina Modotti, quien acompañaba a Mella cuando fue asesinado). Félix nos decía que Mella era ya un firme partidario de Trotsky en el combate que lo enfrentaba con la burocracia estalinista, en ese entonces en pleno inicio de su desarrollo. Él no dudaba que los esbirros estalinistas habían comenzado en México sus acciones de gangsters desde los años veintes. Pierre Broué el acucioso biógrafo de Trotsky e historiador de la III Internacional, cuando habló con Félix sobre la cuestión, no descartaba su versión. Posiblemente las nuevas incursiones en los ya disponibles archivos de la policía política estalinista den la razón a Félix o definitivamente ratifiquen que fue Machado el que ordenó la muerte de Mella. En I929 se iniciaba, debido al exilio forzado de Trotsky a Turquía, la organización de la Oposición de Izquierda Internacional. Félix, como se dijo, aconsejado por Mella, ingresó a una célula comunista que se declaraba favorable a las posiciones planteadas por la oposición trotskista. Desde ese momento Félix inició un curso político en el movimiento revolucionario que nunca abandonó. Las actividades de agitación y organización del Partido Comunista eran muy peligrosas y frecuentemente sus militantes eran detenidos. Muchos días Félix pasó en la tristemente famosa cárcel de Belén en el centro histórico de la ciudad de México hasta que a mediados de I934, junto con otros jóvenes comunistas, conoció el supremo castigo de la prisión política en esos años del apogeo del callismo derechista, el traslado, "la cuerda", a las Islas Marías. Y allá fue a parar Félix con uno de sus acom- pañantes, otro comunista aún más joven que él, José Revueltas, nacido en 1914, quien estuvo en dos ocasiones en la célebre prisión del Pacífico. Después de varios meses en el exilio isleño, en febrero de I935, ya con Lázaro Cárdenas como presidente, Félix y sus camaradas fueron liberados. Los avatares de la organización trotskista sometieron al camarada a las duras circunstancias de la construcción de un partido obrero revolucionario en tiempos poco propicios. Fue secretario de la Liga Comunista Intemacionalista en 1936. Cuando Cárdenas concedió asilo político a Trotsky en 1936-37, quien estaba encarcelado de facto en Noruega, sin que ningún país le concediera visa, Félix fue de los fieles camaradas del viejo bolchevique que se propuso como voluntario para ser guardia en la casona de Coyoacán de Diego Rivera y Frida Kahlo donde se alojó en un principio el viejo bolchevique. Muchas vicisitudes atravesó el cama- rada en su larga vida: fue maestro rural, durante la guerra mundial se dio de alta como soldado en el ejército ingresando después como cadete al Colegio Militar, abandonó el medio militar y se hizo telefonista y opositor dentro de su sindicato al charrismo que se instauró en sus filas. Finalmente, expulsado del Sindicato de Telefonista con motivo de la huelga de 1952 por sus posiciones opositoras se vio obligado a trabajar de agente viajero hasta que logró una plaza como empleado en la Nacional Financiera en la cual se jubiló en los años setenta. Su militancia política se resintió y en los años cincuentas la corriente trotskista remaba contra una corriente muy poderosa que en México prácticamente la eliminó de la escena política: la abrumadora mayoría de los socialistas de ese momento militaban o simpatizaban con las dos tendencias estalinistas hegemónicas, el lombardismo (organizado en el Partido Popular) y el Partido Comunista. La fundación del Partido Revolucionario de los Trabajadores en los años setentas lo acercó de nuevo con la nueva generación que reivindicaba el marxismo revolucionario, la lucha contra el imperialismo y el estalinismo. Cuando se fundó LUS en 1996, participó en la Primera Asamblea Nacional y nos deseó suerte. En esa ocasión nuestra organización lo declaró miembro honorario de la misma y en esa calidad siempre figuró en el directorio de nuestra órgano UMBRAL, hoy UNIDAD SOCIALISTA. Félix fue el celoso guardián de la mascarilla mortuoria original de Mella realizada por el pintor Roberto Montenegro. Desde que triunfó la revolución cubana estaba decidido a entregársela al pueblo cubano, pero siempre se rehusó a hacerlo a funcionarios de la embajada cubana. El quería entregársela al propio Fidel Castro. Deseo que se le concedió ya muy tardíamente en 1996 y 1997, cuando con motivo de dos visitas a La Habana, en la que lo acompañamos el camarada Alejandro Gálvez y quien esto escribe, hizo formal entrega de la mascarilla en un acto solemne en la Aula Magna de la Universidad de La Habana a Raúl Castro en representación de su hermano. Los últimos años de nuestro camarada fueron muy difíciles por los achaques de su avanzada edad que ante todo le produjeron una ceguera. Su compañera Estela lo acompañó estoicamente durante todo este tiempo, a quien le mandamos fraternal pésame por la muerte de su compañero. Nuestra organización prepara un homenaje a su memoria que será anunciado con anticipación. Félix supo siempre, desde 1929 que la causa a la que se unía era difícil, cuesta arriba. Pero nunca abandonó su posición de hombre solidario con la clase obrera, sus causas y metas. Siempre se consideró un trabajador, socialista, revolucionario y firmemente internacionalista. Hoy muchos jóvenes también se preparan, como él lo hizo hace ochenta años, a emprender un nuevo camino que se abre a la lucha por el socialismo. Ellos son los verdaderos destinatarios de la estafeta que tan firme y estoicamente siempre sostuvo nuestro compañero Félix Ibarra y que hoy les pertenece. |
Unidad socialista #51 (descargar PDF) |
Exigimos la presentación con vida y en libertad de los detenidos-desaparecidos del EPR; Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez. Así como de todas y todos los presos políticos y desaparecidos del país. ¡Vivos se los llevaron vivos los queremos!
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Unidad socialista 51

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