Liga de Unidad Socialista

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Por un 8 de marzo combativo y revolucionario. La emancipación de la mujer y el socialismo.

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                                                           Publicado en Umbral No.31, abril 2003

El siglo XX ha sido escenario de la irrupción de las mujeres en la vida política y social. Desde finales del siglo XIX distintos movimientos de mujeres lucha­ban por su emancipación en distin­tos frentes. Existía el movimiento sufragista, que reivindicaba el dere­cho de la mujer a ser ciudadano, esto es, a tener los mismos derecho y obligaciones políticas que los hombres. También el movimiento socialista, que influía profundamen­te en las primeras mujeres que eran arrancadas del trabajo doméstico (o esclavitud doméstica, en tanto que es trabajo no remunerado) y las arrojaba a las sedientas fauces de la industria. Las mujeres socialistas no sólo luchaban por sus derechos polí­ticos, sino también por derechos laborales y de género, si bien es cierto que el socialismo se tardó en recoger plenamente las banderas de los derechos de la mujer.

Así, a principios del siglo XX las mujeres socialistas del mundo ins­tauraban el 8 de marzo como el día internacional de la mujer, que lejos de ser una fiesta para promover la "feminidad" era un día de lucha para todas las mujeres que se saben iguales en derechos y capacidades que los hombres. En esos años bri­llaron compañeras de talla interna­cional como la alemana Clara Zetkin, la rusa Alejandra Kolontay o la polaca Rosa Luxemburgo. Las ideas de lo que la mujer debía de ser estaban en gestación, y había no pocos desacuerdos entre ellas, pero todas coincidían que la mujer no era inferior al hombre, sino que la sociedad patriarcal, en particular la sociedad capitalista, le impone a la mujer un lugar subalterno.

Alejandra Kolontay, quien tuvo un papel importantísimo en la revo­lución rusa, planteaba desde sus ensayos y sus novelas a una "mujer nueva" que no necesita al hombre más que como compañero, como acompañante de horas felices. Pero tanto en momentos de desgracia como en momentos de dificultad, las heroínas de Alejandra salen solas a enfrentar su destino, con la frente en alto.

Al pasar los años, la lucha de la mujer fue tomando caminos más espe­cíficos, una remuneración igual a la del hombre, el derecho a decidir sobre la maternidad y sobre las preferencias sexuales de cada una. En los años setentas el movimiento de la mujer alcanzó un momento cúspide, pero la lucha perdió fuerza y hoy enfrentamos una situación muy distinta.

Hoy las empresas aprovechan las necesidades de la mujer para pro- mocionar actitudes y productos con­trarios a su independencia. Vemos a la "mujer trabajadora" alegre de su lavadora que le permite acabar con el trabajo de la casa sin dificultad, o a la mujer "liberada" que usa un líquido milagroso para lavar los pla­tos y así pasar la tarde con su mari­do. Sin embargo las tareas sociales que se le imponen a la mujer siguen ahí. A más de señalar que la mujer no tiene ni una remuneración igua­litaria, a decidir sobre su cuerpo o a ejercer como sujetos su propia sexualidad.

Se ha creado la idea de que las mujeres feministas son "machorras" o desagradables, que niegan su "feminidad" o que odian a los hom­bres. Se oculta que el simple hecho de querer justicia e igualdad es suficiente para que una mujer sea feminista, y que la "feminidad", si es algo inherente a la mujer no puede ser "negada". O que si, por el con­trario, la feminidad es una conven­ción social, haría falta ver qué hay de positivo en esta "feminidad" para las mujeres del siglo XXI.

En México, además de las tareas tradicionales del movimiento femi­nista (que debe de avanzar brazo con brazo con el movimiento socia­lista) las mujeres tienen la tarea urgente de poner un alto al genocidio de género, al feminicidio, que ocurre de forma cotidiana en Ciudad Juárez. (Véase la nota sobre el movimiento de las mujeres lesbianas en este número, pag. 21) Una sociedad patriarcal, que recha­za el que una mujer sea cabeza de familia, permite la impunidad ante las violaciones, torturas y vejaciones que se cometen en contra de muje­res inocentes, en su mayoría migrantes o mujeres trabajadoras de la maquila. Las atrocidades que se cometen llegan al grado de afectar niñas de cinco años, como la que se encontró sin ojos en los primeros meses del 2003.

El movimiento feminista requiere de revitalizarse, de levantar la cabe­za y poner en la mesa política las consignas que durante tanto tiempo han defendido las mujeres, y que hoy aparecen pálidas en un mundo capitalista y patriarcal. En un mundo inhumano.

Unidad socialista #51 (descargar PDF)

Cuales la posición de los revolucionarios ante el PRD. Debate entre Jose Luis Hernadez Ayala(SME) y Jaime Gonzalez(LUS)

Exigimos la presentación con vida y en libertad de los detenidos-desaparecidos del EPR; Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez. Así como de todas y todos los presos políticos y desaparecidos del país.

¡Vivos se los llevaron vivos los queremos!

Unidad socialista 51

 

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