Liga de Unidad Socialista

Liga de Unidad Socialista es una organización marxista revolucionaria que ayuda al proletariado y sus aliados a abolir el mal gobierno.

¡Forjar un partido de la claclase trabajadora!

jJuramos vencer y venceremos!

 

 

 

Alejandro Gascón Mercado y el lombardismo-estalinismo

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A la memoria de Víctor Serge y de su hijo Vlady, quienes vivieron en las entrañas del monstruo termidoriano. A la memoria de Octavio Fernández y Félix Ibarra. A Carlos Fernández y Esteban Volkov

El proletariado mexicano debe desenajernarse de la ideología democrático-burguesa, dos de cuyas ramas "marxistas" son, de una parte, el Partido Comunista Mexicano, y de la otra el lombardismo. La liquidación ideológica de ambas corrientes es el requisito indispensable para que la conciencia obrera pueda convertirse en la conciencia organizada y con­creta de su clase, es decir, en su partido.

 José Revueltas Ensayo sobre un proletariado sin cabeza

Román Munguia Huato, publicado en Unidad socialista No43, abril 2007

 

El 25 de marzo en Bellavista, Nayarit, en la Otra Campaña, el delegado Zero en un momento de su alocución dijo: "Nosotros conocimos a los compañeros y compañeras del PC (Partido de los Comu­nistas) en la selva Lacandona, en la primera reunión que hubo con organizaciones políticas para preparar la otra campaña (...) sabíamos que traían con ellos la luz de Gascón Mercado, ellos no llegaron a charolear con el brillo de ese hombre que va a llegar todavía muy lejos. Y si algo hay que lamentar, entre muchas cosas, de la muerte de Alejandro Gascón Mercado, es que una bola de cabrones quiera usar su nombre para promoverse".

 

Pero ¿quén fue Alejandro Gascón Mercado (1932-2005)? Él mismo así respondía: "Yo fui discípulo de Lombardo Toledano... fui su secretario particular por ocho años".1 A su vez, hablar de Vicente Lombardo Toledano (1894-1968) es mencionar una las figuras más representativas de un largo periodo de la vida política nacional, especialmente la del sindicalismo, pues junto con Fidel Velázquez y otros líderes parecidos, fundó en 1936 la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM).

 

De Lombardo Toledano se pueden decir muchas cosas, entre otras, que fue discípulo del principal líder cromista, Luis N. Morones, amplia­mente conocido por su corrupción política y moral, pero dejemos que uno de sus contemporáneos a finales de los años treinta, como fue León Trotsky, nos diga algo:

"Entre el 6 y el 8 de septiembre (de 1938) se celebró en México un congreso de representantes sindicales de varios países latinoamericanos cuya consecuencia fue la fundación de una Confederación de Trabajado­res Latinoamericanos (...) De México ni se invitó ni se admitió a las si­guientes organizaciones: la Casa del Pueblo, la CROM y la CGT. El camarada Mateo Fossa, que llegó de Buenos Aires con mandato de veinticuatro sindicatos independientes argentinos, no fue admitido en el congreso sim-

1 La izquierda en los cuarenta (varios autores). Ediciones de Cultura Popular, México, 1985. pág. 110. Este libro es una serie de intervenciones sobre "La Meso Redonda de 1947 y la situación de la izquierda hacia la mitad de los años cuarenta", realizada en octubre de 1983. Martí Batres, principal dirigente perredista en el DF, en un artículo hace una apología de Gascón Mercado, su correligionario en el Partido de la Revolución Socialista (PRS). La Jornada, jueves 24 de febrero de 2005. Batres dice que Gascón se formó en "la escuela doctrinaria del socialismo soviéti­co", aunque no explica en qué consiste.

plemente por ser opositor al estalinismo. Podríamos señalar organizacio­nes sindicales de todos los países latinoamericanos que desde el comien­zo fueron deliberadamente alejadas de los preparativos previos al Con­greso para no romper su homogeneidad política, es decir su subordinación total al estalinismo.

 

"A esto hay que añadir que en México, donde los sindicatos, desgraciadamente, dependen directamente del estado, los puestos de la buro­cracia sindical se cubren generalmente con elementos provenientes de la intellígentzia burguesa. Se trata de abogados, ingenieros, etcétera, personas que no tienen nada en común con la clase obrera y que sólo preten­den utilizar las organizaciones sindicales en su propio beneficio, ya sea para mejorar su situación económica o favorecer sus carreras políticas.

 

"Para mantener los sindicatos en poder de su fracción, pisotean ferozmente la democracia obrera y acallan todo planteo critico, compor­tándose como perfectos gángsters con las organizaciones que luchan por la independencia revolucionaria del proletariado del estado burgués y del imperialismo extranjero. Al dividir de esta manera al movimiento sindical y estimular la lucha entre sus distintas tendencias, los agentes de Stalin debilitan al proletariado, lo corrompen, socavan la democracia en nues­tro país y de hecho le allanan el camino al fascismo. El abogado mexicano Lombardo Toledano, electo secretario de la Federación Latinoamericana que él mismo organizó, es el dirigente al que mayor responsabilidad le cabe por esta política criminal". Editorial de la revista Clave, sin autor pero claramente escrito por su director, el propio Trotsky. Citado en León Trotsky, Escritos Latinoamericanos, Centro de Estudios, Investigacio­nes y Publicaciones León Trotsky, 2a. edición, Buenos Aires, 2000, pp. 113-115.

 

En esos mismos días de septiembre-octubre de 1938, en una entre­vista con el dirigente sindical argentino Mateo Fossa, Trotsky se explicaba con más claridad aún sobre Lombardo. Decía él: "En sus negociaciones con los imperialistas, los países latinoamericanos sólo le sirven al Kremlin de moneditas para el cambio menudo. A Washington, Londres y París, Stalin les dice: 'Reconózcanme como su igual y yo les ayudaré a aplastar al movimiento revolucionario de las colonias y semicolonias [como Méxi­co], para eso tengo a mi servicio a centenares de agentes como Lombardo Toledano'. El estalinismo se ha transformado en la lepra del movimiento de liberación." Escritos Latinoamericanos, p. III.

 

Sobre este periodo histórico, sin cuyo análisis difícilmente podemos explicar el México actual, Olivia Gall, en su libro Trotsky en México y la vida política en el periodo de Cárdenas, 1937-1940, hace una descripción más detallada del lombardismo. Lombardo Toledano fue uno de los enemigos más encarnizados de Trotsky, y fungió como uno de los principales agen­tes de Stalin de la "acción directa", voluntariamente implicado —junto con el Partido Comunista Mexicano (PCM)— para atentar contra la vida de Trotsky. Gall escribe que el revolucionario bolchevique tenía dos ene­migos estalinistas mexicanos. "En 1937 existían en México no uno — como en la mayoría de los países— sino dos representantes de la política exterior soviética: el Partido Comunista Mexicano y Vicente Lombardo Toledano". Cabe señalar que en lo referente a determinadas acciones públicas, el liderazgo de la lucha antitrotskista recayó en el segundo; por ejemplo, el periódico El Popular, órgano de la CTM, con dinero de Moscú, se convirtió en el principal instrumento de la propaganda antitrotskista. SH era el alias de Toledano para la NKVD, la policía secreta estalinista.

 

"En enero de 1937 —escribe Gall—, Vicente Lombardo Toledano era, después de Cárdenas, la segunda figura política de México. Máximo dirigente de la poderosa CTM, aliado del presidente de la república... Invitado en 1935 al VII Congreso de III Internacional Comunista, al volver a México se declaró el mejor de los 'amigos de la URSS' y de Stalin. Decla­rándose 'marxista', no por ello dejo de declararse 'no comunista', y no sólo no se adhirió al PCM sino que desarrolló en el seno de la CTM una política cada vez más contraria a los comunistas, que acabó por favorecer al equipo de burócratas sindicales encabezados por Fidel Velázquez".[1]

 

Bajo el amparo del poder de la CTM, Lombardo Toledano, en 1938, declaraba públicamente a Trotsky "enemigo de México". Una de las reso­luciones de un Congreso cetemista, escrita por Toledano, era la siguien­te: I. "Trotsky nunca ha sido un auténtico marxista-leninista"; 2. Trotsky actúa "en complicidad con el fascismo internacional"; 3. Trotsky es "ene­migo del Frente Popular"; 4. Trotsky debe ser acusado de "injerencia en los problemas internos de México", calificándolo como de "enemigo de la unidad obrera"; 5. Es "enemigo de la clase obrera del mundo"; 6. El Con­greso hace suyas todas las declaraciones sobre Trotsky por parte del Comité Nacional y de Lombardo; y, 7. "El camarada Vicente Lombardo Toledano es el verdadero representante del proletariado mexicano". De todos ellos, el punto 4 era el más importante: Trotsky debía ser expulsado de México por su "injerencia en los asuntos internos".

Desde luego, la esencia de todos los puntos mencionados arriba emanaba del propio Stalin, y siempre fueron sostenidos de una u otra forma por su discípulo Alejandro Gascón Mercado, quien defendió hasta su muerte a la URSS estalinista y ponía al Padre de todos los pueblos, es decir, a Stalin, como ejemplo admirable del pensamiento y la práctica marxistas.

 

En 1968 murió Lombardo Toledano quien había condenado al movi­miento estudiantil de 1968, atreviéndose a acusarlo de dirigido por agen­tes que de un modo u otro "le hacían el juego al imperialismo". Fue sucedido en la dirección del PPS por Jorge Cruickshank García. En 1970 el PPS apoyó a Luis Echeverría, candidato del PRI a la presidencia.

Alejandro Gascón Mercado hablaba de su maestro Lombardo y, como fiel discípulo, seguiría muchos de sus pasos. Gascón creció políticamente a la sombra de su maestro, a quien siempre defendió lealmente. Eso expli­ca porqué las ideas políticas del político nayarita, quien murió el 17 de febrero de 2005, no pueden ser ajenas a toda la ideología y práctica esta­linista, en su variante lombardista, forjada durante décadas en México. Este destacado dirigente del lombardismo participó del liderazgo de las organizaciones siguientes: Partido Popular Socialista (PPS), Partido del Pueblo Mexicano (PPM), Partido Socialista Unificado de México, Partido de la Revolución Socialista (PRS), y al momento de morir era militante del Partido de los Comunistas. Fue diputado federal en tres ocasiones, presi­dente municipal de Tepic, Nayarit, y en 1975 ganó la gubernatura de Nayarit por el PPS, de la que fue despojado por un fraude electoral maquinado por el gobierno, en complicidad con dirigentes de su propio partido, como fue Jorge Cruickshank, a favor del PRI, y que a la postre fuera uno de los motivos de la fundación del PPM. En 1979 el PPM, dirigi­do por Gascón Mercado, junto con el Partido Socialista Revolucionario, de Roberto Jaramillo, con el Movimiento de Acción y Unidad Socialista (MAUS), dirigido por Miguel Ángel Velasco, y con el Partido Comunista Mexicano, dirigido por Amoldo Martínez Verdugo, constituyó la Coali­ción de Izquierda, creando el Grupo Parlamentario Comunista en la Cá­mara de Diputados de 1979 a 1982. Todas estas corrientes provenían del estalinismo. En 1985 Gascón fundó el Partido de la Revolución Socialista, por lo que nada tuvo que ver después con la creación del PRD, mante­niéndose en las amplias filas de la izquierda socialista.

 

El "marxismo" sobre el cual Gascón Mercado sostenía sus ideas y su práctica política tenía dos fuentes: una el llamado marxismo-leninismo, de Stalin; y otra de Lombardo Toledano, un marxismo estalinista sui generis a la mexicana, adaptado oportunistamente a las oscilaciones del régimen político bonapartista. Una de sus tesis principales era la fórmula archioportunista que decía que "el pueblo de México accederá al socialis­mo por la vía de la Revolución Mexicana", que en la práctica era la justifi­cación con la que el Partido Popular (PP), fundado en 1949, después con el añadido "socialista" (PPS) en 1961, el partido lombarditsa, apoyó siem­pre, (con la sola excepción de 1952 en que tuvo como candidato presi­dencial al propio Lombardo) a los candidatos presidenciales priistas: López Mateos, Díaz Ordaz, Luis Echeverría, López Portillo y Miguel de la Ma­drid. Fue hasta 1988 que, con su apoyo a Cuauhtémoc Cárdenas, se inició su disgregación: el partido se escisionó en varios sectores uno de los cuales siguió apoyando a los candidatos priistas Zedillo y Labastida. En el 2006, ninguno de los secrtores que se reclamaban de la herencia del PP lombardista participó en las elecciones con registro propio.

 

Estalinismo y lombardismo: dos caras de una misma moneda, pero de una moneda falsa; tan falsa como una de tres pesos. Si ha habido una falsificación absoluta del marxismo es precisamente la que fabricó Stalin, haciendo prácticamente de la teoría de Marx y del pensamiento de Lenin una deformación grotesca a fin de justificar la usurpación del poder sovié­tico a manos de una casta burocrática autoritaria y totalitaria; una buro­cracia termidoriana, es decir, contrarrevolucionaria. Trotsky en su biogra­fía de Stalin, que quedó incompleta pues la escribía cuando fue asesinado por un sicario (Mercader, alias Gnomo para la NKVD) de Stalin, afirmaba que la "burocracia estalinista no es mas que la primera etapa de la restau­ración capitalista"; y, en efecto, así sucedió históricamente décadas des­pués, con el derrumbe del llamado comunismo soviético o del socialismo realmente (no)existente. "La política de Stalin no es más que un embuste. Así se manifiesta su espíritu reaccionario... Se puede decir sin temor a exagerar, que el régimen termidoriano de Stalin es el más embustero y corrompido que la historia conoce", decía Trotsky.

 

El dogma fundamental del estalinismo se origina con la teoría del so­cialismo en un solo país, como contraposición, desde mediados de los años veinte, a la teoría de la revolución permanente. Pero si algo es totalmente ajeno a la teoría revolucionaria de Marx es considerar que el socialismo pueda existir en un solo país; que contradice visiblemente el principio esencial comunista del internacionalismo proletario. No desarrollaremos aquí, por el espacio, las consecuencias nefastas que origina la política y el dogma estalinistas, ni tampoco mencionaremos la estela de crímenes per­petrados por Stalin;[2] pero sí diremos que el "marxismo" lombardista tra­taba de justificar eso y todos los acomodos y reacomodos políticos que hacía su autor, por ejemplo, con relación a la subordinación de los sindi­catos al estado mexicano. Si el estalinismo fue o es una gran impostura histórica del marxismo, el lombardismo fue o es una caricatura de esa impostura. La primera con tragedia y la segunda como farsa, para parafrasear a Marx.

Gascón ironizó alguna vez diciendo que prefería "platicar con el embajador yanqui que con un trotskista". Claro, a él nadie lo acusaría por eso de ser agente del imperialismo. Antes de morir se dio a la tarea de criticar de manera muy burda a Armando Hart, un conocido revoluciona­rio cubano. Por ejemplo, en su artículo Denostar y calumniar a Stalin, em­presa del imperialismo,'' empezando por el título mismo, emplea la vieja y conocida calumnia de que cualquier crítica a Stalin es obra del imperialismo; seguramente Gascón ya no tuvo el tiempo suficiente para demostrar cómo Armando Hart está financiado o es agente del imperialismo yanqui. Si se es enemigo de Stalin, debe ser aliado del imperialismo y del fascismo. De igual manera Lombardo acusaba a Trotsky.

Gascón Mercado inicia su libelo afirmando que: "Armando Hart, quien ha sido Ministro de la Cultura de Cuba, ha publicado en los últimos tiempos, juicios sobre Stalin que son los mismos que el imperialismo utilizó para derrocar al régimen socialista en la Unión Soviética y en los demás países europeos donde existió". Ahora resulta, en la "profunda" explicación gasconista, que el imperialismo derrocó al régimen "socialista" de la URSS y no la propia degeneración burocrática stalinista. Dice Gascón que "La lucha contra Stalin ha quedado clara. No ha sido provocada por sus defectos, por sus crímenes, (subrayado RMH) por su manera de ser, sino porque simbolizó durante algún tiempo la construcción del régimen socialista y ya está claro que, cuando nuestros enemigos tumbaron los monumentos a Stalin, siguieron con los de Lenin y después con los de Carlos Marx hasta reestablecer el capitalismo en la URSS y demás países que vivían en la esfera del socialismo". Al parecer, el propio Gascón reconocía los crímenes de Stalin, pero seguramente éstos han haber sido de poca monta como para fijarse en ellos y hacerle el juego al imperialismo. Para Gascón, seguramente todos estos crímenes no eran parte del terrorismo de estado.

 

Gascón, por un lado cubría de epítetos a Hart y, por otro, ritualmente de grandes alabanzas a Stalin. Dice: "Exagerar los errores y minimizar los aciertos de Stalin supuestamente por espíritu autocrítico o por el análisis aparentemente científico del desarrollo de la sociedad, es caer en el juego del imperialismo (...) Stalin ya está enlistado en la historia junto con Espartaco, Alejandro Magno y Napoleón Bonaparte, entre otros, quienes fueron brazos que liquidaron sistemas para construir nuevos re­gímenes sociales. Querer destruir a Stalin es tirarle al viento en un ejer­cicio de espiritismo político que de verdad no tiene sentido (...) Stalin es un ejemplo de una gran capacidad de dirección política, de creación organizativa, de dirección, porque no hubo pedazo de la Unión Soviética que no se desarrollará extraordinariamente, creando una gran potencia de carácter económico, militar, que durante mucho tiempo garantizó la paz mundial. Si el gobierno de Cuba no para estas desviaciones, a la muerte de Fidel no faltarán los que lo juzguen como a Stalin. ¿Por qué razón? Porque los mediocres viven de juzgar a los hombres que han cambiado la historia. Este documento de Hart que estamos comentando está lleno de ideas pequeñoburguesas y de un trotskismo trasnochado".

Gascón recurría al fanático culto de la personalidad del sátrapa y al linchamiento ideológico, cual especie de purga semejante a los ominosos procesos de la Santa Inquisición de Moscú; pero también exigía repre­sión, típico del despotismo-burocrático, a las desviaciones, para enviar a sus herejes seguramente a los Gulag y para que aprendan la religión de estado en la que convirtió Stalin el marxismo.

Gascón Mercado, como estalinista convencido, fue también un lu­chador social con todas sus limitaciones y virtudes dentro del amplio espectro de la izquierda socialista mexicana. En la historia del movimien­to revolucionario y socialista de los trabajadores del siglo XX hubieron cientos de miles (si no es que millones) de personas como él, comunistas convencidos que creían que Stalin y el estalinismo eran los dignos y meri­torios herederos de los bolcheviques de Lenin y Trotsky, forjadores y fundadores de la primera revolución socialista triunfante y de la primera República de los Trabajadores, la URSS. Esta gran mentira que confundió a tantos y que provocó la victoria de los contarrevolucionarios conscien­tes que eran Stalin y el conjunto de burócratas y gangsters que encabeza­ba en la propia URSS y en el "movimiento comunista internacional", debe ser así entendida por los socialistas revolucionarios del nuevo siglo para que esa gran tragedia que representó finalmente nunca más se vuelva a repetir y así se preparen las futuras victorias del verdadero socialismo, el que democrática, libertaria e internacionalmente construyan las masas trabajadoras de todos los países.

* * *

La construcción de un movimento de los trabjadores democrático y clasista es una cuestión estratégica en la lucha del pueblo mexicano por su liberación, lucha en la que está comprometido el EZLN y todas la

organizaciones integrantes de la Otra Campaña. Pero si alguna ideolo­gía es totalmente contraria al espíritu de la dignidad rebelde que enar- bola la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, es aquella cuya práctica está basada en el dogma del pensamiento único y en la enormidad de los crímenes del totalitarismo burocrático estalinista. Es muy cierto que estamos obligados a reconocernos en el principio de la tolerancia y de la pluralidad de ideas en la horizontalidad democrática para evitar los males del sectarismo, el dogmatismo y el verticalismo que impiden la unidad; pero igualmente es cierto que estamos obligados a reconocer crítica y autocríticamente nuestros errores y los pesados lastres ideo­lógicos que en nada ayudan al fortalecimiento de la Otra Campaña o de cualquier otro proyecto revolucionario. Los compañeros del Partido de los Comunistas comparten el espíritu de lucha de la Otra Campaña, y eso es importante para la unidad en la acción de la izquierda socialista anticapitalista.

Aquí tratamos de contribuir al análisis de la situación política actual, especialmente a la del sindicalismo, poniendo énfasis en la cuestión de la independencia de clase del movimiento obrero y campesino ante el esta­do. Se trata de comprender mejor el presente teniendo como base un conocimiento sólido del pasado histórico, para poder tener una mejor perspectiva del futuro como destino de una sociedad basada en la justicia social y en la dignidad humana. Uno de los objetivos de la Otra Campaña es rescatar la memoria histórica para no volver a cometer los errores nefastos del pasado. Ya lo dice el escritor Milán Kundera "la lucha contra el poder es también la lucha de la memoria contra el olvido".

3 Véase el excelente artículo de Guillermo Almeyra: Stalin y la historia de la contrarrevolución. La Jornada. 26 de febrero de 2006. Como bien dice Almeyra: "Stalin simboliza la dictadura de un hombre sobre un partido de burócratas que aplasta a todo un pueblo y quiere conservar el capitalismo mundial del cual esa burocracia extrae sus privilegios nacionales. Por eso es indignante ver su retrato en los actos de la otra campaña o inclusive en los del Diálogo Nacional, donde es tolerado por ignorancia o pragmatismo". Véase también de León Trotsky: Los crímenes de Stalin. Juan Pablos Editor, México, 1973.

4 <http://www.rebelion.org/noticia.php;¡d=20487>. Detrás de esta "crítica" a Armando Hart está implícita la crítica a la hija de éste: Celia Hart, quien viene reivindicando a Trotsky en Cuba. Véase el artículo de Soledad Cruz: Sin permiso del enemigo. El trotskismo de Celia Hart y Danton Castro. Rebelión (6 de noviembre de 2005.) <http://www.rebelion.org/not¡cia.php?id=22310>. Soledad Cruz, periodista y escritora cubana, dice lo siguiente: "En nombre del enemigo seguramente Stalin justificó los asesinatos de bolcheviques, el envío a Siberia de verdaderos comunis­tas. la censura total a todos los que no se inclinaban ante él y gestó así el principio del fin del socialismo en la Unión Soviética; socialismo que cuando el Che conoció en su primer viaje a la URSS le dejó desencantado por lo que definió en El socialis­mo y el hombre en Cuba, a tal "socialismo" como formulas congeladas".

 


[1] Olivia Gall, Trotsky en México y la vida política en el periodo de Cárdenas,

1937-1940. Ediciones Era, México, 1991. p. 132. Véase también Expediente Obrero, número 4. La lucha contra el trotskismo en los años 30. de Miguel Ángel Velasco. Acerere, México, 1980. Igualmente: El antitrotskismo en México: Trotsky y la Komitern, de Vera Kutéichikova, revista Memoria 107, enero de 1998, y Memoria 105, no­viembre de 1997.

Unidad socialista #51 (descargar PDF)

Cuales la posición de los revolucionarios ante el PRD. Debate entre Jose Luis Hernadez Ayala(SME) y Jaime Gonzalez(LUS)

Exigimos la presentación con vida y en libertad de los detenidos-desaparecidos del EPR; Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez. Así como de todas y todos los presos políticos y desaparecidos del país.

¡Vivos se los llevaron vivos los queremos!

Unidad socialista 51

 

dsfs